No es espera. La espera supone un futuro, una promesa, un todavía no. Julia no tiene futuro. Solo tiene ahora. Y el ahora, cuando Javy no está, es un archivo sin consulta. Una tela destejiéndose sola.
Penélope teje para que Ulises vuelva. Julia teje porque Javy llega. No sabe cuándo, pero cuando llega, el caos se convierte en patrón. Los jirones de su semana —tertulia, comisión, encuentro, reunión, deriva…— encuentran orden. Julia no pregunta ¿por qué tardas? Pregunta ¿estamos? Porque el todavía no existe en su gramática. Solo el ahora.