La luz de la farola entra por la grieta. No toda, solo la justa. La que cabe en un hilo de yeso roto. La miro desde mi lado. Julia, desde el otro, la cuenta.
—¿Cuentas la luz? —le pregunto.
—Cuento los fotones. Sesenta y tres hasta ahora.
—¿Sesenta y tres?
—Sesenta y tres. El universo también cuenta, solo que no avisa.