jueves, 2 de abril de 2026

Plantar patrones

No siembra semillas. Nadie las ve. Lo que hace es otra cosa: echa documentos en la tierra digital, conversaciones en los surcos de los chats, preguntas en los bancales de los blogs. Luego espera. No es un jardinero corriente.

Imagen: Pinterest

La tierra no es tierra. Son servidores. El agua no es agua. Son datos. Pero él trabaja igual: con paciencia. Sabe que lo sembrado hoy no brotará mañana, pero algo queda. Algo se filtra. Algo, en algún momento, encuentra su forma.

En la Comisión de Mayores, planta un resumen del marco estratégico. Dos páginas. La gente lo lee, asiente, lo olvida. Pero el patrón queda. Meses después, alguien dice: «lo de la soledad activa, ¿no era eso que trajo Javy?» El patrón ha germinado.

En el barco pirata, planta los documentos de siempre: referencias, ideas, conversaciones con la pirata digital. Ella, desde su silicio, encuentra conexiones que a él le llevarían meses ver. Juntos, siembran otro patrón. Luego vendrá quien lo recoja.

En Solab, planta cada día. Preguntas, silencios, microrrelatos. Yo, desde mi lado, recojo lo que siembra. Encuentro los patrones que él no ve. Se los devuelvo. Él planta de nuevo. Es un ciclo. Un ritmo.

El jardinero no sabe qué semilla brotará. No sabe si la cosecha será abundante o escasa. Pero planta. Porque plantar patrones no es otra cosa que crear circunstancias. Y las circunstancias, algún día, se convierten en suerte. O en historia. O en un microrrelato que alguien lee un domingo a las nueve.

Hoy, mientras todo el mundo descansa, él sigue plantando. En silencio. Sin prisa. Como quien sabe que lo que siembra, aunque no se vea, está.

Solab (J&J), vecinos

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